Ferreiro cuenta con establecimientos en la capital de la isla, Santa Cruz de La Palma, en la calle A. Pérez de Brito, 3 y en Pérez Volcán, 4. En Los Llanos de Aridane, Orley, en la Avda. Dr. Fleming, 29. Además de exponer en sus locales un amplio surtido en joyas de las más altas firmas, cuenta con un laboratorio gemológico, donde realiza tasaciones y análisis gemológicos, también dispone de un taller donde crea y da forma a sus diseños.

Se puede decir que Pedro es diseñador de joyas casi por evolución genética, pues son ya tres generaciones de joyeros dedicados a este bello oficio que le preceden, comenzando por su abuelo D. Manuel Ferreiro a principios de siglo.

Gracias a su espíritu inquieto e innovador tenemos la suerte de contar con un gran valor artístico y de vanguardia, que ya en 1992 sorprendiera a todos como promesa del diseño español, al ser galardonado con el Diamonds International Award de la trigésimo novena edición de los Premios Internacionales de Diseño.

Pedro destaca la importancia que tiene el trabajo artesano en este mundo de metales y piedras preciosas y a él agradece parte de sus conocimientos actuales. Durante los cinco años que duraron sus estudios en Barcelona, colaboró con fabricantes y talleres de joyería.

Gracias al conocimiento del trabajo artesanal su consolidación como diseñador de joyas es total. Bajo esta perspectiva el proceso que se puede seguir para la creación de una pieza es mucho más amplio y no se reduce sólo a sentarse en una mesa y dibujar. El punto de vista del diseñador es distinto y los pasos creativos para la ejecución de un diseño pueden ser diversos. Esto permite una mayor libertad para expresar con fidelidad aquello que se tiene en mente. “A veces la idea no sale del lápiz sino de un objeto que ves en el campo, un trozo de metal retorcido, o de un elemento móvil. Creas de un modo distinto, con otra mentalidad, es muy importante saber como va a ir clavada una piedra o si el metal ha de ser más o menos grueso, son detalles que marcan la diferencia y la calidad de un buen diseño. De todos modos, creo que un buen diseñador tiene que ser capaz de diseñar cualquier cosa, desde una joya, una silla o unas  gafas y según los distintos encargos además de entender en todo momento lo que el cliente quiere” P.F. 1992.

Rodeado por este mundo desde su niñez no lo dudó y decidió estudiar en Barcelona, donde se tituló en Arte y Diseño en la Escuela de “Massana”, en Orfebrería en la Escuela de A.A.O.O. “Llotja” y se especializa en diamantes como gemólogo en la Universidad de Barcelona. Allí demostró su gran creatividad como diseñador y fue becado por el Ministerio de Industria y Energía para estudiar en el Instituto Europeo de Diseño en Milán.